LA Vª HA HECHO HISTORIA!!

UN DÍA UN GRUPO DE JÓVENES DECIDIERON UNIRSE Y COMENZAR UNA ANDADURA JUNTOS, DECIDIERON FUNDAR UN GRUPO SCOUT SIN SABER QUE ESE GRUPO SEGUIRÍA EN PIE 55 AÑOS DESPUÉS. AQUI OS DEJAMOS EL CUENTO QUE DESDE LOS LOBATOS DEL 2017-2018 HEMOS IDO ESCRIBIENDO RAMA POR RAMA HASTA LLEGAR A UNA DE ESAS PERSONAS QUE EN SU DIA COMENZARON ESTE GRAN PROYECTO. ESPERAMOS QUE LO DISFRUTEIS, SIN VOSOTROS/AS NADA DE ESTO HABRÍA SIDO POSIBLE:

Había dos scout txikis que estaban ansiosos por convertirse en lobatos y ganarse la pañoleta. Liderados por Akela comenzaron su aventura en la selva. Se hicieron más fuertes, más valientes y con más experiencia. Finalmente cazaron a ShereKan y consiguieron la pañoleta de la Vª Tropa.
Pasaron a Pre-Rangers, donde vivieron aventuras con Gandalf y los anillos. Perdieron la casta subiendo Acherito y se embarcaron en una misión para recuperarla. La primera etapa consistía en crear el mejor mástil de la historia de la Vª. Para ello necesitaban una madera especial, por eso utilizaron la madera del árbol Mowa recién caído, e inesperadamente encontraron en su interior… ¡Una pañoleta viajera!
Por lo que, tras terminar el mástil, se embarcaron hacia Taizé. Allí tuvieron la oportunidad de conocer a gente y scouts de otros países con los que vivieron experiencias. Gracias a eso, consiguieron entender qué es la verdadera casta: Trabajar por construir un mundo mejor. Para ello, los dos scouts txikis fueron a Griébal, allí desbrozaron sin parar día y noche y comieron hasta hartarse.
Tras unos cuantos días allí, comenzaron una larga travesía. Esta vez no iban a caminar solos, les acompañaba Txantxi. Recorrieron montes interminables e ibones secos. Un día, tras desayunar en Ochagavía, se encontraron por el camino un objeto extraño pero familiar, ¡era una máquina del tiempo! Se metieron en ella y aparecieron en Pamplona en el año 1962, cerca del colegio de Jesuitas. Curiosamente se encontraron con unos jóvenes que también eran scouts. Descubrieron que tenían muchas cosas en común, entre otras la montaña. Así pues, decidieron afrontar juntos su primera gran aventura.
Pusieron rumbo al monte Irulegi, donde cayó la noche al llegar a la cima. Decidieron dormir haciendo vivac, contemplando las estrellas y compartiendo historias pasadas y futuras. De madrugada les despertó un jabalí que merodeaba la zona. Se sorprendieron al ver que el jabalí era albino. Una vez frente a ellos les habló: “Delaguan, Rotora, vengo desde el futuro a buscaros porque necesito vuestra ayuda” —dijo el jabalí— “Vengo de una época donde el escultismo se persigue. Durante mucho tiempo se han visto obligados a reunirse en secreto ya que si eran encontrados les quitaban la pañoleta, borrando sus recuerdos y todo lo aprendido. Esto ha llevado a que el escultismo esté casi desaparecido. Pero aún no está todo perdido, venid conmigo en busca de la Última Scout”.

Comenzaron su búsqueda en Ordesa, ya que el último lugar conocido donde se le había visto a la Última Scout era el Monte Perdido. Al llegar a la Cola de Caballo una Lamia les sorprendió:
-Amigos/as scout de la Kinta, ¿qué os trae por aquí?
-Oh bella Lamia, estamos buscando a la Última Scout. ¿Nos podrías ayudar?
-La hallareis allí donde confluyen las fronteras de tres reinos.
Debido a su experto conocimiento de la geografía pirenaica, los jóvenes scouts dedujeron que la Última Scout se encontraba en la cima del monte “Hiru Erregeen Mahaia Mesa de los Tres Reyes”.
Tras varios días de ardua travesía, coronaron la cumbre, y junto a la figura del Castillo de Xabier, la Última Scout les dijo:
-Vuestra perspicacia y esfuerzo os ha traído hasta mí, pero a pesar de la dureza del camino, sólo os ayudaré cuando demostréis ser dignos de confianza a través de la promesa.
Dicho y hecho. Los chavales se pusieron manos a la obra. Se fueron a pasar la noche al Dolmen de Arrako. Bajo las estrellas decidieron comprometerse, con Dios y su pueblo, a asumir como propio el modo de vida scout. Solo algunos fueron los elegidos para entrar a formar parte de la hermandad mundial de los Scouts… los demás tendrían que esperar a más adelante para seguir trabajando las leyes.
Fue una noche feliz, encendieron antorchas, tomaron natillas y se bañaron con la última Scout en las aguas heladas del rio Belagoa.
Sin embargo, la alegría duró poco…al día siguiente la Última scout dijo:
“Todavía falta algo compañeros…. ¡el Juego de Indios!
Todos recordaban lo que habían aprendido en los juegos de indios del pasado… recordaron la inquietud ante la posibilidad de ser vistos, el escozor en los ojos al ser embadurnados, las carreras nocturnas entre la maleza intentando huir hacia la borda… Recordaron que la clave para ganar era mantenerse unidos, buscar una estrategia que les permitiera sumar fuerzas.
Así fue como aquella noche se libró el juego de indios más emocionante, aquel que se recordaría siempre como el juego en el que ocurrió algo que llegó a captar la atención de todos los habitantes de Belagoa.
Entre luces de frontales y gritos, varios jóvenes se escapaban de esos temidos monitores que un día antes eran sus grandes amigos. Cruzaron la carretera sin apenas mirar y se dirigieron hacia el dolmen enfrente de la borda que poca gente conoce. Notaban el aliento de los monitores en sus nucas y ya se imaginaban atados a un árbol durante días cubiertos en potacao así que corrían sin descanso esperando que de alguna manera las fuerzas atávicas del dolmen les protegiesen. Entonces se escuchó un grito. Un grito seco, desgarrador, que heló sus almas en un solo suspiro. Los montes de Belagoa parecían arrugarse, agacharse sumisos ante la imponente figura del Basajaun. Como si fuera viento de otoño rápidamente sus últimas aventuras pasaron a flashazos por sus mentes: Akela, la pañoleta viajera, la misión para recuperar la casta, construir un mundo mejor, la máquina del tiempo, el jabalí del futuro y la extraña Última Scout, el Juego de Indios en el que ahora mismo estaban inmersos y que ya se había convertido en todo una huida hacia adelante…Todo esto se agolpaba en sus cabezas y el grito de Basajaun les hizo parar.
Necesitaban tiempo para observar, ordenar ideas y tomar decisiones; era la hora de convocar un Biltzarra. Aquel Juego de Indios no iba a poder con ellos: salvarían el Escultismo, sus ideas y sus valores. Y echando valores fuera, llegó Basajaun abriéndose camino entre los árboles. Su paso sandunguero hacia bailar todas las migas, flores secas, lagartijas y alimañas que flotaban entre su barba. Y así se abrió el baile en el que todas participaron. Hasta las monitoras, que aburridas de esperar, llevaron el potacao para la recena.
Y al finalizar, el Basajaun se levantó, alzó su poto y exclamó:
– ¡Por todo lo que nos une y contra todo los que nos separa!
Tras el brindis, de nuevo tomó la palabra y dijo:

“¡Scouts! Yo… he visto cosas que vosotros no creeríais: descender naves por las gélidas aguas del Rio Larraun más allá de Baraibar. He visto rayos caer sobre refugios, cerca de Bujaruelo”
Basajaun alzó la vista hacia las estrellas que comenzaban a ocultarse tras densos nubarrones y continuó:
“Todos esos momentos se perderán —en el tiempo—, como gotas de moscatel en el fondo de un poto oxidado… A menos que vosotros lo evitéis.
La tormenta descargaba ya con ferocidad cuando concluyó su discurso. Permanecieron inmóviles varios minutos hasta que de pronto, cuando la silueta de Basajaun se fundía con las sombras del bosque, todos corrieron con determinación bajo la intensa lluvia. Sabían exactamente qué debían hacer. Corrieron casi toda la noche, chapoteando por las campas sin mirar atrás, pero al llegar a Isaba la intensidad del aguacero les obligó a resguardarse en calzoncillos detrás de un puesto de tirapichón. Con la primera luz del día se confeccionaron unos pantalones usando telas de flores y desayunaron potacao hasta saciarse.
Siempre listos, le quitaron las ruedas de delante a un camión que allí había y extrajeron las cámaras. Como el scout no hace las cosas a medias, quitaron también las de detrás y así construyeron la primera balsa de gónchuflos de la historia de la Vª Tropa. Espoleados por la excitación probaron el diseño piloto en los pantanos de Yesa y Alloz, y así supieron que finalmente estaban listos. Aunque hubiese avalanchas en las cascajeras de Lakartxela, y aunque corriesen ríos de agua por las Reales Bardenas, estarían preparados. Contemplaban sus balsas satisfechos, degustando unos bocadillos de chopped, cuando un ruido ensordecedor a sus espaldas les heló la sangre…

Había sido un aullido, aullido que sobresaltó al valle entero por encima del ruido de la tormenta, provenía de un lobo, un viejo lobo con cara de Lagarto que, apoyado en una de las ramas más grandes que un árbol pueda tener, llamaba a sus lobeznos para celebrar un consejo de roca. Lugar éste dónde los viejos lobos cantaban al gran espíritu, espíritu al que, a día de hoy, todavía le siguen cantando y dónde se tomaban grandes decisiones. Una de las primeras y más importantes que tomaron fue la de continuar con su misión: “había que salvar el Escultismo y sus recuerdos”. Para ello decidieron retroceder en el tiempo junto con la Última Scout para encontrar a la primera rama mixta del Grupo y ver qué podían aprender con ellos. Aparecieron de golpe en un campamento en Lamiarrita provocando escenas de pánico al pensar que se trataba de peligrosos presos fugados de la cárcel.
Para reconciliarse con la rama tuvieron que soportar las más duras pruebas: fiestas de navidad en los locales, interminables olimpiadas y juegos de ciudad, recogida de huevos y patatas por las casas de Pamplona para llevar a los campamentos… también lograron reunir todo el material necesario para equipar a su patrulla (hacha, sierra, piqueta, sartén, cazo….), participaron en juegos nocturnos y guerras de banderas, jugaron campeonatos de futbolín vestidos sólo con un pijama, sobrevivieron a los tábanos gigantes de Belagoa y consiguieron regresar cuerdos de los raids y reuniones. Por último y tras mucho esfuerzo llegaron a la prueba final: la búsqueda de gamusinos.
Al final de todo, escuchando historias en las veladas junto al fuego obtuvieron la primera verdad: “no atajes por un río si no quieres mojarte”.
Con ese extraño consejo, siguieron su búsqueda, y ya sin saber qué hacer ni dónde buscar, se decidieron por una nueva empresa. No estaba fácil encontrar algo en lo que todos creyeran y así empezaron a construir tándemes, vehículos que los transportaran allí donde otros scouts nunca habían podido llegar. Fue Joaquín Alvarez quien ejerció de guía y a quien se encomendaron.
Las geografía Navarra, la costa Vasca, la cornisa Cantábrica, los picos de Europa… todo se fue quedando atrás hasta descubrir que lo que realmente necesitaban eran compañeras para seguir la ruta.
A los tándemes, le siguieron grandes viajes, algunos de ellos se convirtieron en grandes aventuras y otros en grandes fracasos, pero eso lo sabremos más adelante.

De pronto, sobresaltado, el joven lobato despertó de un sueño….de un extraño sueño, todo había sido muy real, casi no recordaba donde se mezclaba realidad y sueño…la habitación a pesar de estar de estar cerrada a cal y canto, olía a heno, hierba, monte, lluvia. Lluvia! si llovía fuera. Iluminando la estancia, en una esquina, como no queriendo molestar, allí estaba, la pañoleta viajera……. todo había sido un sueño……. o no

De pronto sonó el despertador, saltó de la cama, se puso la pañoleta y agarrando su vieja mochila empezó a llenarla: queso camembert, una foto de la chica que le gustaba, azucarillos para las agujetas, un cuchillo para jugar al hinque y un bote de leche condensada. Unas horas más tarde ya estaba caminando con su rama de nuevo Y gritando cosas que solo ellos y ellas entendían: capitán capitán!!! Tierra a la vista!!! Sshhhht cállate que somos siete!!! Tras una larga y nevada ascensión a la mesa de los tres reyes, melón incluido, llegaron a un refugio donde pasarían la noche, calentita calentita porque cenaron fabada.
Ya estában en el saco, canturreando. Los jefes (los monitores) estaban en la habitación vecina. “Pero que pasa” –dijo Carlos- se oían voces terroríficas y gritos espantosos. “Socorro, socorro” se levantaron y vieron que el herido tenía la pierna ensangrentada y el resto de jefes se la vendaban. La voz corrió enseguida por todo el barracón. Todos estaban asustados, muchos del miedo no se querían asomar. Un jabalí había entrado y había atacado a un jefe. Se propuso trasladarlo en trineo a Roncal para buscar un médico, hubo voluntarios para el traslado. Al final les mandaron de nuevo al saco, y muertos de miedo les dijeron que todo había sido una broma, pero no del todo, era una prueba para ver como reaccionaban.

El día anterior había sido bastante duro. Y todavía tenían que atravesar el collado de Arrakagoiti para llegar a Mintxate.
Se levantaron temprano y, animados con el txistu de Iosu, fueron recogiendo las cosas.
Se pusieron en marcha. Las tiendas canadienses pesaban como losas, así que se las iban turnando. En el collado la niebla les jugó una mala pasada y a punto estuvieron de perderse, pero el mapa, la brújula y los cursillos de orientación hicieron que la cosa no acabara mal.
Al llegar a Mintxate montaron las tiendas y construyeron una mesa. Más tarde se jugarían el fregado a la pelea scout. Como casi siempre, Luis tenía todas las de perder. Su pañoleta era la más larga y él no muy hábil.

Desde el bosque profundo de Mintxate, su poza donde tantos juegos habían compartido, su foz inmensamente atronadora en primavera, las campas de Belagoa, Belabarce o Zuriza, tantos instantes de juegos y juergas al calor del fuego… y tantos recuerdos de “trenes humanos”, cazas de jabalíes, pérdidas en la niebla… un día, recordaron como algún “viejo lobo” les propuso cambiar sus nombres y desde entonces les acompañaron ciervo leal, sarrio intenso, lobo solitario, oso bondadoso, buitre buscador, y tantos otros. Y los aceptaron como el gran honor y reto en sus vidas… y el caso es, que aún no lo han olvidado.

Con la ayuda de la máquina del tiempo, volvió por un instante a la ” Seisena” que le correspondía y se encontró jugando en un cuartucho encima de “La Prefectura”. Eran los “Pata Tierna”, preparándose para ser Lobatos en la fiesta de la Pañolada del día siguiente en el campamento de Oza. Uniformados y con solemnidad, delante del Padre Guardamino, La Akela, Balú y Bagueera: sus inolvidables monitoras. Hicieron la Promesa. Después de pasar la prueba del “Manteo”, sujetada por todos los padres, ya eran Lobatos. Corría el año 1968. Pero los colores de la pañoleta se congelaron en el tiempo por unos años, dando prioridad a otro deporte.
Despues, volvieron a viajar… esta vez a 1971: Perico entre barracones, bordas y mucho, mucho monte comenzó El Altxabe. Aquí resurgió el viejo espíritu de los Scout, confraternizándoles durante unos años; Altxabe-Scout.
Todo era disponibilidad, energía, voluntad,creatividad y alegría, mucha alegría.
El grupo se convirtió en equipo.
La montaña en esfuerzo compartido.
La Lamia en inspiración.
La pañoleta en un arcoíris de caminos solidarios.
Akela, Balú y Bagueera tomaron forma de inmigrantes, discapacitados, todos juntos alrededor del fuego y
La Brújula les llevó a desarrollar proyectos de integración, de alfabetización en el Poblado de Santa Lucia o en el Convento Viejo de San Pedro. La brújula y la Promesa no pararon de guiarles y estar siempre dispuestos.
Ahora todo cobra sentido: ” Los juegos, las canciones, la montaña, los campamentos, los compañeros, la pañoleta, la promesa…
Todo tenía una razón de ser….. Todo sigue vivo en la V Tropa…. Corre el año 2018

Sí, todo tenía una razón de ser… Un día de 1962 coincidieron los fundadores en un lugar… Era de noche con luna llena y se pusimos a reflexionar sobre el futuro de la V Tropa y no tenían un “Txoko del silencio”, “igual se les ocurre montar uno, no sé…” dijo uno y otro comentó “seguro que se le ocurre al consiliario”, el tercero añadió ojalá lo haga. Y pasó un buen rato y se les ocurrió sembrar unas semillas para ver si germinaban, si por lo menos dieran fruto en 25 años… A los 55 años, fueron al mismo lugar y vieron que habían germinado, que todo seguía los juegos, las canciones, la montaña, los campamentos, los compañeros, la pañoleta, la promesa, y también como no… “El Txoko del Silencio”.
Todo sigue vivo en la V Tropa…

1 Comment Added

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  1. inigoezcurdia 2018-06-05 | Responder

    No sé a qué rama corresponden las referencias a Blade Runner, pero tienen toda mi admiración y respeto!

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LeyScout

  • El Scout es digno de confianza.
  • El Scout es responsable con lo que se compromete y consecuente con lo que piensa.
  • El Scout es constructor de un mundo más perfecto.
  • El Scout es solidario con las personas más necesitadas y se compromete con ellas.
  • El Scout respeta profundamente a las personas que comparten con él el mundo.
  • El Scout ve en la naturaleza la obra de Dios, y la protege.
  • El Scout nunca deja las cosas a medias.
  • El Scout supera las dificultades con alegria.
  • El Scout es económico, trabajador y cuidadoso de los bienes.
  • El Scout es sano

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